NO HAY CAMINO A LA LIBERTAD ;LA LIBERTAD ES EL CAMINO

24 ene. 2012

Torturan a miembro del MOCAFOR



Efectivos de la UEAR (Unidad Especial de Asuntos Rurales) de la policía de Formosa allanaron el campo de Ermindo Penayo, sobre quien pesa una denuncia penal por abigeato presentada por una empresa ganadera local. Fue privado de su libertad y sometido a vejaciones y torturas. El 9 de enero, en el municipio de Gral. Manuel Belgrano, departamento Patiño, efectivos de la UEAR (Unidad Especial de Asuntos Rurales) de la policía de la provincia de Formosa allanan el campo de Ermindo Penayo (40), sobre quien pesa una denuncia penal por abigeato presentada por una empresa ganadera local. El integrante del MOCAFOR (Movimiento Campesino de Formosa) es privado de su libertad durante 48 horas y sometido a vejaciones y torturas.
Diálogo con Benigno López (37), portavoz del movimiento.*
P: ¿Cómo se produce el allanamiento en el campo de los Penayo? ¿Qué sucede hasta el momento en que Ermindo y su hermano Marcial (44) quedan detenidos?
R: Ellos encuentran, en dos grupos separados, a personas que estaban caminando por el campo y que estaban vestidas de civil. Previo a esto habían encontrado huellas de personas que andaban transitando el campo a caballo y a pie; pensaron que se trataba de algún cazador. Cuando preguntan quiénes son se identifican como policías de la UEAR. Ahí los empiezan a presionar y los conducen hasta un lugar donde encontraron dos cueros de vacuno de una sociedad anónima de la zona. Luego los empiezan a apretar para que “se hagan cargo”. Ante la negativa, los conducen hasta el puesto de ellos, a unos metros, y ahí los vuelven a presionar. Acusaban a los Penayo de cuatreros. El que se identifica como subcomisario Bernal les dice que la UEAR no necesita orden judicial y que si no se hacen cargo los van a golpear a matar.
P: En ese momento comienzan a pegarles...
R: Sí, los separan unos 70 metros a uno del otro y, de forma sorpresiva, se lanzan tres efectivos sobre cada uno de ellos y empiezan a golpearlos. En simultáneo los golpearon, pero en dos lugares diferentes. Parece que les iba a ser difícil manejar a los dos y entonces deciden golpear principalmente a Ermindo.
P: Luego de trasladarlos a un puesto de vigilancia policial abordo de una camioneta Toyota “Hilux” conducida por un empleado del establecimiento ganadero “Pértigo Roto”, Marcial finalmente es liberado y a Ermindo se lo llevan en un utilitario Ford “EcoSport”. ¿Qué ocurrió después con el menor de los Penayo?
R: A Ermindo lo siguen golpeando cerca de un arroyo, en la Ruta Provincial 23 (RP 23), que se llama Pilagás. Lo bajan, lo cuelgan de un árbol y lo siguen golpeando. Según el testimonio de Ermindo, él queda inconsciente. Recuerda que volvió a tomar conciencia estando en el suelo; una vez que se recupera, lo vuelven a golpear insistiendo con que eran cuatreros y que tienen que declarar que roban. Ermindo cuenta que siempre se negó; de ahí lo levantan y le dicen: “Si acá no dijiste la verdad te vamos a ahogar en el estero Pylá”, cercano a la localidad de Palo Santo (Pirané), por la RP 23. No lo hacen, pero sí, cerca de Palo Santo, en la Ruta Nacional 81, lo lavan, porque Ermindo estaba ensangrentado.
P: Antes de llegar a Palo Santo lo mueven a un hospital local...
R: Sí, los que lo habían torturado hablan con una doctora y le piden que haga un informe médico. Los policías que intervinieron en el caso no son de la jurisdicción que corresponde; lo llevaron a una comisaría fuera de jurisdicción. La abogada de la familia pide que lo trasladen a Gral. Belgrano, acorde al domicilio de la familia, y que le den su libertad, porque por más que esté acusado de abigeato no tiene ningún antecedente.
P: ¿Ya en la comisaría de Palo Santo Ermindo es drogado? ¿Cuándo logra recuperar su libertad?
R: Él no sabe de qué se trata porque estaba muy dolorido y, evidentemente, perdió la conciencia en el calabozo. Los presos que compartían la celda pidieron que lo saquen porque lo escuchaban muy mal. Lo que él vio es que una persona, que puede haber sido un enfermero, le aplica tres inyecciones, pero no sabe bien de qué se trata. Después de insistirle con firmar una declaración, cree que se durmió totalmente. Despierta ya al otro día. El mismo subcomisario lo traslada nuevamente en un vehículo particular, con el cual lo habían detenido, hasta el puesto de vigilancia de “El Resguardo”. Con la Ford “EcoSport”, el subcomisario lo trae hasta la comisaría de Gral. Belgrano, donde lo llevan al hospital e inmediatamente recupera su libertad.
P: ¿Por qué Ermindo, residente en la localidad de Gral. Belgrano, es sometido en la comisaría de Palo Santo y juzgado por un magistrado de la ciudad de Clorinda (Pilcomayo)?
R: ¿Por qué lo hacen? Este operativo es ilegal; en Formosa esto no es muy extraño. La familia Penayo es perseguida porque tiene un pedazo de tierra que está defendiendo en la Justicia y que algunas empresas vendieron con ellos adentro. Desde que ellos se negaron a salir de esa tierra empezó todo tipo de persecución contra esta familia. Por lo tanto, este operativo policial es probable que tenga algún aval político y dirección de empresas interesadas en desalojar a los Penayo.
P: ¿Cómo se inicia el conflicto con los ganaderos de “Pértigo Roto”? ¿Son los Penayo legítimos dueños de esas tierras?
R: La tierra de los Penayo es fértil, monte, unas 600 hectáreas. El padre las adquiere en la década del 50. Después vino la intervención del gobierno militar y la mayor parte de los expedientes de la tierra desaparecieron del Instituto de Colonización y Tierras Fiscales de la provincia de Formosa. Las empresas que compraron esas tierras iniciaron juicio de desalojo. Ellos apelaron y ahora siguen defendiendo sus derechos: cuentan con un montón de documentación y testigos que avalan que esa tierra es de la familia Penayo. Hay varias sociedades anónimas nuevas en la zona... Corre la versión de que “Pértigo Roto” pierde cierta cantidad de ganado vacuno. Ellos no tenían conflicto con ese establecimiento; aparentemente esto fue fabricado. No había razón de conflicto, no había ninguna desconfianza; no pensaban que los acusarían a ellos.
P: ¿En qué estado físico se presentó Ermindo en el juzgado? ¿Hay alguna denuncia formal contra la comisión policial que intervino en las torturas?
R: Los muchachos están muy mal; nosotros los estamos acompañando. La abogada le dijo que no va a hacer la denuncia por torturas porque ella no quiere tener una disputa judicial con efectivos de la policía provincial: son instituciones muy pesadas. Cuando Ermindo fue al juzgado tenía huellas... Nosotros estuvimos reunidos y pude ver los rastros: la garganta hinchada, la cara toda hinchada. Ahora se asusta mucho, le cuesta dormir; quedó muy mal por los golpes que recibió.
P: Ahora Ermindo no puede alejarse a más de 25 km de su campo...
R: Eso le dijeron, porque está acusado de abigeato.
P: ¿Y cuál es tu interpretación sobre estas operaciones ilegales?
R: No es el primer caso, sino que es algo que se repite. En Formosa cada día tienen más presencia, más tierra y poder las corporaciones. Un montón de cosas hacen suponer que acá hay un acuerdo entre empresas privadas, interesadas en la tierra, que contaron con la complicidad y voluntad de algunos miembros de la policía de la provincia. Lamentablemente, la institución policial salió a desmentirnos. Acá claramente hay una complicidad de empresas privadas con algunos miembros de la UEAR para darle una paliza a los Penayo y que, según el vocabulario que usan acá, “se dejen de joder con el tema de la tierra”. Ermindo es un amigo, un compañero que participa y que se ganó el respeto del resto del movimiento.

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